NECESIDADES DE LA PIEL: PROBLEMAS PIES

Los pies, nos llevan a todos lados, nos sostienen y permiten desenvolvernos con total libertad por la vida y, sin embargo, los pies son los grandes olvidados. Los pies necesitan nuestra atención y cuidado como cualquier otra zona del cuerpo, así evitaremos problemas que a la larga podrían afectar a nuestro bienestar físico.

La piel de los pies es 5 veces más gruesa que la de otras zonas del cuerpo, por eso necesita productos especializados, con una mayor concentración de componentes hidratantes. Cuando se da un déficit hídrico severo se ve alterado el proceso de descamación natural de la piel, y como consecuencia aparecen problemas como un engrosamiento cutáneo, que puede acabar en durezas de los pies, callosidades o grietas.

¿Por qué se resecan los pies?

Hay varios factores que contribuyen a la sequedad de los pies: exposición a altas temperaturas, baños o duchas repetidas, enfermedades como el eczema, las infecciones por hongos o la diabetes.

Los pies secos son bastante comunes, especialmente en las personas mayores cuya piel está, por naturaleza, menos hidratada y por tanto más expuesta al riesgo de grietas, durezas y callos. Más allá de su carácter antiestético, estos pequeños problemas pueden convertirse en un sufrimiento, si no se tratan con cuidados específicos para pies.

Hidratándolos diariamente podremos ayudar a evitar muchos de los problemas de pies más frecuentes.

Grietas, durezas y callos: los problemas de los pies

Las grietas y fisuras son el resultado de la piel deshidratada, que se agrieta y pierde su elasticidad. Aparecen a menudo en verano, cuando los pies están desprotegidos, directamente expuestos a las agresiones externas ocasionadas por las sandalias, chanclas, sol, arena, agua de mar, etc.

Las durezas y los callos son una respuesta defensiva al roce repetido de la piel. Sus capas superiores se engrosan para proteger el pie, creando primero una dureza, antes de convertirse en callos antiestéticos. Son más comunes en invierno, cuando los pies están encerrados de forma permanente en zapatos, a veces inadecuados o demasiado apretados.

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